“Pasado ya el sábado, cuando despuntaba el alba del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto; porque un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el de un relámpago; y su vestido, blanco como la nieve. Los centinelas temblaron de miedo ante él y quedaron como muertos. Pero el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: ‘Vosotras no tengáis ya miedo; pues bien sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid y ved el sitio donde yacía. Ahora, id aprisa a decir a sus discípulos: ‘Ha resucitado de entre los muertos’…”

Mateo 28, 1-7

  • Residencia canónica Iglesia de San Juan Bautista
  • Hermandad de Penitencia Procesión del Cristo Resucitado, organizada por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Chiclana
  • Día de salida Domingo de Resurrección
  • Titulares Jesucristo Resucitado
  • Iconografía La talla representa la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo
  • Hábito El desfile lo forma una representación de cada una de las distintas hermandades que hay en Chiclana de la Frontera

Procesión del Cristo Resucitado

El paso del Resucitado, con el Arquillo del Reloj de fondo, constituye una de las más bellas estampas del Domingo de Resurrección en Chiclana de la Frontera. La figura del Cristo victorioso ante la muerte sale de la Iglesia Mayor de la ciudad, San Juan Bautista, y es acompañada durante el desfile procesional mañanero por nazarenos de todas las hermandades que conforman la Semana Santa chiclanera. Así es desde 1982, el año en que el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Chiclana dispuso organizar la salida de Jesucristo Resucitado para que recibiera las alabanzas del pueblo. El paso, obra de los talleres de los descendientes de Juan Hernández -un clásico de la Semana de Pasión en la villa- es de proporciones grandes y está adornado con motivos plateados y dorados; presenta cartelas alusivas a la Pasión de Cristo. Quienes forman parte de las Juntas de Gobierno de las hermandades, así como los distintos Grupos Jóvenes cofrades, salen junto a la imagen de Jesús, portando las banderas e insignias que les representan.

El paso, propiedad del Consejo Local de Hermandades, perteneció en su momento a la Hermandad de los Afligidos, que lo utilizó durante sus primeros años de historia. Éste sale, portando al Cristo erguido y triunfante, después de la misa parroquial del domingo. El punto culminante del recorrido es su llegada a la tribuna y los palcos, en la Carrera Oficial de la Semana Mayor chiclanera.

Domingo de Resurrección

Dice la primera Epístola de San Pablo a los corintios que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. San Pablo lo deja muy claro en su misiva: “Y si Cristo no ha sido resucitado, vacía por tanto, es [también] nuestra proclamación; vacía también vuestra fe; y resulta que hasta somos falsos testigos de Dios, porque hemos dado testimonio en contra de Dios, afirmando que él resucitó a Cristo, al que no resucitó, si es verdad que los muertos no resucitan” (1 Corintios 15, 14-15). El Domingo de Pascua es la fiesta más importante en el cristianismo católico, es la que da sentido a esta religión. En la liturgia de ese día se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado, un Cristo que ha derrotado al pecado y a la muerte. Jesús, de esta manera, está vivo entre los vivos, con la promesa de la vida eterna para todo aquel fiel que lo sea en la vida terrenal, por corta que sea.

El cirio simboliza, escribe Juan Francisco Esteban Lorente en su “Tratado de iconografía” (1995), “[…] el inicio del mundo, los diversos renaceres de la humanidad (Diluvio, Isaac, Pascua, Mar Rojo, Babilonia, etc.), las profecías de la salvación, la nueva vida, el bautismo, la sacralización de la vida en espacio y tiempo, todo dominado por el 12 como número cósmico”.
Por su parte, María José Muñoz, directora del Museo Diocesano de Córdoba, destaca la preocupación del arte cristiano por mostrar una imagen de Jesús incorrupta, pero no espectral. Es por eso que sus apariciones muestran “una curiosa dialéctica (dejarse reconocer o no, permitir o no que lo toquen, comer o no comer, aparecer y desaparecer…) que lo presenta como poseedor de una corporeidad verdadera precisamente por no estar sometida a las ataduras del cuerpo ni a las leyes del espacio y el tiempo. Revela un nuevo género de existencia”.