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Caracoles ‘Burgados’

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Caracoles ‘Burgados’

Caracoles ‘Burgados’

Con las lluvias primaverales llega el momento óptimo del año para salir de paseo por los caminos rurales de Chiclana en búsqueda de los sabrosos y preciados caracoles. Este molusco gasterópodo, guisado a la manera tradicional chiclanera, supone un delicioso aporte calórico que nos proporcionará energía para todo el día.

Sin embargo, la preparación de los caracoles exige un proceso previo a la cocción que muchos desconocen. Entre las plantas de las que se alimentan los caracoles, pueden hallarse en ocasiones elementos nocivos para la salud de las personas. Es por ello que antes de cocinarlos deben ser sometidos a un proceso de purga, consistente en mantenerlos en ayuno durante dos o tres días para que limpien sus intestinos.

Una vez purgados los caracoles, hay que limpiarlos bien. Para ello, perforaremos las conchas con la punta de un cuchillo y, posteriormente, los introduciremos en agua junto con varios puñados de sal y un vaso de vinagre. Acto seguido, empezaremos a remover con una cuchara de madera hasta que los caracoles suelten toda la tierra y la baba que les queda. Luego, pondremos agua limpia en el barreño y los enjuagaremos a conciencia.

Finalmente, antes de poder cocinar los caracoles tendremos que desechar todos aquellos que no hayan sobrevivido al proceso de purga y lavado, identificaremos los caracoles que siguen vivos por que se mueven o asoman los cuernos.

Ingredientes:

  • 1 Kg de caracoles
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • Nuez moscada un poquito
  • Azafrán
  • 2 hojas de laurel
  • 1 copa de vino
  • perejil
  • Sal

Elaboración:

Una vez que los caracoles han sido purgados, lavados y hemos seleccionado aquellos que son aptos para comer, ya podemos empezar a cocinarlos. En primer lugar, los introducimos en una olla, los cubrimos con agua fría y añadimos un poco de sal. Calentaremos la olla a fuego muy lento y retiraremos la espuma que vayan soltando. Una vez que hayan salido todos los caracoles, los apartamos y los escurrimos.

A continuación, freiremos la cebolla picada con los dientes de ajo aplastados en una sartén grande con un vaso de aceite de oliva. Una vez que se hayan dorado, añadiremos los caracoles, el laurel, el azafrán, una pizca de nuez moscada y el vino.

Los caracoles deberán estar sumergidos en el caldo hirviendo al menos 15 minutos, manteniendo el fuego bajo. Si nos gusta el picante podemos añadir cuantas guindillas sea capaz de soportar nuestro paladar.

 

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