“[…] puede ser que llegue el día que… ¡Ay, sí! Se pongan de moda las mujeres como YO. El canon de belleza es así de caprichoso… Varía según el lugar, y la época. Es más: varía según la HORA. Yo hay veces que he salido de marcha y a las 10 de la noche no me hablan ni las máquinas de tabaco, pero a las 3 de la mañana, ¡hay cola para ligar conmigo!” (RISAS)
Pepa Rus, en El Club de la Comedia

Las mujeres como yo” es un monólogo en el que Pepa Rus (Chiclana de la Frontera, 1985) abraza un personaje: el de las mujeres como ella, que no eluden reírse de sí mismas (¡sombra incluida!). Nacida Josefa Rus, esta actriz, comediante y cantante saltó a la fama por su personaje en la serie “Aída”: Inmaculada “Macu” Colmenero, la sobrina de Mauricio Colmenero, un tipo al que evitar en todo momento. “Macu” llegó a las vidas de los fans de la serie a mediados de 2007, en el que fue el debut televisivo de una joven que se puso en la piel de una chica de provincias desternillante: ruda, directa y ordinaria, sí, pero también con un punto picante y desvergonzado -también tierno e ingenuo- que la hacía tremendamente divertida y adorable. “Me llegó por sorpresa. Me enteré en el autobús cuando iba para Sevilla a ver a mi familia”, cuenta Rus, a la que se le dan muy bien los papeles de “recién llegada”. La co-intérprete del indescriptible ‘hit’ “Lore, Lore, Macu, Macu” fue entrevistada por Dani Mateo, quien no dudaba en preguntar de dónde habían sacado tanto ‘chonismo’ ella y Ana María Polvorosa -o “Lore” en la serie-, con quien hizo pareja cómica de estilismos… Indescriptibles.

En la serie “Maitena: Estados alterados” (de 2008 a 2010) se convirtió en Berta, otra chica que acababa de aterrizar en la gran ciudad. En 2015 fichó por la serie “Gym Tony” para encarnar a Secundina “Secun” García, una vecina muy quejosa… Y particular. “Maruja freak”, como la describe la mismísima Pepa. La actriz ha participado en otras series como invitada especial, metiéndose en terrenos más dramáticos: tal es el caso “El tiempo entre costuras” (2013), donde intervino durante dos episodios. Y ha hecho de sí misma en El Club de la Comedia, así como en el espacio humorístico de Arturo Valls Me resbala o en el ‘reality’ Los gipsy kings (2015). En cuanto al cine, su primera incursión en la gran pantalla fue en “La mula” (2013), una película de Michael Radford en la que intervinieron Mario Casas, María Valverde y Secun de la Rosa.

A veces -o más bien, por lo general-, la vida da muchas vueltas. Se puede empezar estudiando Arte Dramático, seguir con Filología Hispánica, y terminar haciendo reír a carcajadas a los televidentes enganchados a las historias de Esperanza Sur (el barrio de “Aída”). Eso fue lo que le pasó a esta chiclanera, que marchó a la capital para hacer carrera académica mientras continuaba su formación como actriz. Ella dice que fue un golpe de suerte, y claro está que había que aprovecharlo: compartir escenas con Paco León, Carmen Machi y Pepe Viyuela en una serie con seis millones de espectadores de media semanal era simplemente un regalo del cielo.

El ‘feedback’ -feliz- que a veces se produce entre guionistas e intérpretes funcionó a las mil maravillas. En el caso de la “Macu”, la actriz es rotunda (“es una creación de ellos”) aunque también reconoce que ella le dio “un soplo de vida”. ¡Y tanto! Nunca un ceceo fue más divertido. De su personaje más famoso ha aprendido a divertirse “diciendo barbaridades”, reconoce. Se imaginaba a la “Macu” como una chica pueblerina, de físico peculiar, gritona y vocabulario altamente ordinario, cosa que consiguió desde el minuto uno de su intervención en el primer capítulo. Ha reconocido, no obstante, sentirse un poco superada por la popularidad del personaje, que despierta el interés de los fans de “Aída” allá por donde va.

No era la primera vez que Pepa participaba en un programa de televisión. Con apenas 19 años ya era conocida en la programación de Canal Sur (concretamente, por su actuación en sketches que llevaban por título “La familia Morales”). Aunque “la niña de la Rus”, como se dirigían a ella siendo pequeña, dio un paso enorme al formar parte del ‘cast’ de una ‘sitcom’ como “Aída”. Televisión y cine, sí. Y teatro. En 2014, Rus participó en el montaje de “Locuras cotidianas”, una obra del checo Petr Zelenka -considerado el maestro de la comedia en su país-, en este caso adaptada y dirigida por Carlos Be. Ha trabajado igualmente en “Lifting” -escrita y dirigida por Félix Sabroso y Dunia Ayaso-, donde compartió tablas con Elisa Matilla y Miren Ibarguren (“el camerino era una locura”, contaba en este encuentro digital con los lectores de El Mundo).

Está claro que la fama en la pequeña pantalla es un plus a la hora de atraer gente al teatro. En este sentido “es muy grande que generaciones de jóvenes que no han ido nunca al teatro vengan por primera vez gracias a nuestra popularidad televisiva. Eso es un logro espectacular”, dijo la actriz en la sección de “Pepino y Crawford” para Divinity.

Primeros pasos

¿Se la ve por Chiclana? Parece que poco -debido a sus obligaciones profesionales-, pero reconoce que se escapa cada vez que puede porque le encanta, especialmente ver a sus sobrinos (“¡son cuatro monstruitos!”, dice entre risas). Aquí fue donde dio sus primeros pasos como actriz amateur en dos lugares clave: el IES García Gutiérrez, y el Teatro Moderno. Nacida en la calle Churruca, fue en el instituto cuando se sintió atraída por la interpretación. El profesor Antonio Estrada la guió a la edad de 12 años; estaba ya claro que Pepa iba para actriz. Una vez que pudo empezar a recibir clases en la Escuela Oficial de Teatro de Chiclana -cuya sede era el recién construido Teatro Moderno-, Rus no lo dudó; se apuntó de inmediato. Participó en montajes como “El sueño de una noche de verano”, de William Shakespeare, entre otros clásicos de la escena. Reconoce que Lola Herrera, una de las grandes damas de la escena, fue una gran inspiración. En esta entrevista cuenta cómo la vio en Cádiz, protagonizando “Cinco horas con Mario”, el clásico de Delibes: “yo quiero ser así”, se dijo.

Es muy habitual que quienes desarrollan una actividad creativa se vean, en su infancia, un tanto incomprendidos. A nuestra Pepa le ocurrió con el teatro: “[…] estuve en Chiclana y me encontré a un compañero del instituto. Éramos un poco de los frikis. A él le gustaba la música y a mi el teatro, la literatura y además estudiaba humanidades. Me recordó cuando de pequeña mis propias amigas se reían porque iba a teatro en lugar de ir a fútbol o a baloncesto […] Siempre me ha gustado el latín. Que a alguien le guste el teatro es menos común pero no es algo anormal”.

Al Teatro Moderno de Chiclana regresó en 2015 con motivo de su participación en la obra “Insolación”, de Emilia Pardo Bazán (adaptada por Pedro Víllora, y dirigida por Luis Duque). Antes -en 2010-, Pepa Rus participó en “Un rato con…”, ciclo programado en el mismo espacio (con los profesionales de la escena como protagonistas). Aprovechó, en aquella ocasión, para presentar tres cortometrajes en los que ha tenido la ocasión de participar: “Mañana”, “El plan de Asunción” y “Ansiedad”.