Separada de su hermana grande, la playa de La Barrosa, por el Farallón de Laja Bermeja, la playa de Sancti Petri en Chiclana de la Frontera arranca con un acantilado y alcanza las inmediaciones del Poblado de Sancti Petri, hermoso punto y final de un recorrido natural y cultural donde el turismo en Chiclana adquiere los visos más placenteros e interesantes. En la desembocadura del caño que lleva el mismo nombre existen parajes vírgenes de gran valor ecológico. Una vez llegados al antiguo pueblo marinero se atisba la zona náutica del puerto deportivo y el puerto pesquero, donde abundan las propuestas que tienen que ver con el deporte marino: paseos en barco, windsurf, vela, kayak, etcétera. La oferta es muy atractiva para los fans de la navegación (o para quienes sencillamente desean tener experiencias inolvidables, como la travesía hacia el Castillo de Sancti Petri, milenario hogar del Templo de Melkart; la isla en la que Manuel de Falla se inspiró para su “Atlántida”). David de María, el cantante y compositor gaditano, ha declarado su amor por estos paisajes: “[...] soy de Jerez, pero desde muy pequeño quería tener mi casita en Chiclana, que es un lugar magnífico para vivir y componer. De hecho, muchas de las canciones que hago están creadas frente al Castillo de Sancti Petri”. Estas declaraciones fueron publicadas en Andalucía Información y después de un verano en el que se incrementaron las visitas de gente VIP de la política y el mundo de la música, principalmente.

Playa de bandera

Playa de Sancti Petri (por Paco Solís)
Playa de Sancti Petri (por Paco Solís)
Sancti Petri -al igual que La Barrosa-, ha sido reconocida con distintivos de los que se exhiben con orgullo: desde la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa (que concede la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor) al estandarte de Ecoplayas de la asociación Ategrus, la Q de Calidad Turística, gestionada por el Instituto de Calidad Turística Española (ICTE), o el certificado del Sistemas de Gestión Medioambiental ISO 14001. Calidad de aguas, limpieza del litoral, diseño paisajístico, equipamientos y servicios funcionales son los indicadores que se tienen en cuenta a la hora de aplicar estos títulos. Entre los servicios que se examinan (para comprobar si mantienen un alto nivel) hay dos cruciales como son el socorrismo y el salvamento. En 2012 se supo que el litoral español contaba con 638 banderas azules, y que no había país en el hemisferio norte con tanta calidad y cantidad, en lo que a buenas playas se refería. Lo escribió Rubén Cañizares para ABC en este reportaje dedicado a playas de extenso kilometraje, y citaba a La Barrosa, cuyo arenal -de algo más de cinco kilómetros- colindaba con el de Sancti Petri; de hecho, sumadas ambas playas (con la estelar aparición de la zona de Novo Sancti Petri en la que termina La Barrosa para convertirse en el término de Conil) convierten la costa chiclanera en un paraje dorado y marítimo que desarma al más enamorado de la costa gaditana. Lo cierto es que banderas azules nunca han faltado por estos lares, por algo será.

La playa de "lavaculos"

Pues por ese nombre, la playa de lavaculos, conocen los oriundos de Chiclana y Sancti Petri a estas arenas, que se convierte en zona familiar en la época estival, siendo frecuente ver a familias locales disfrutando de un completo día de playa desde los albores al atardecer en las cálidas noches de Julio y Agosto. La ruptura de la estacionalidad se alza como uno de los retos asumibles en los próximos años. Hacer que la playa chiclanera sea disfrutable más allá de septiembre es posible. En relación con los servicios públicos, han ido adquiriendo relevancia -por su dimensión social e inclusiva- los que tienen que ver con la accesibilidad para personas de movilidad reducida (sillas anfibias, zonas de sombreo). Y es que la playa, que es de todos, tiene que ser para todos. En Sancti Petri y en cualquiera de nuestras costas de Chiclana.

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