En “Arquitectura de la industria en Andalucía” (1998), Julián Sobrino analiza los elementos comunes a buena parte de las construcciones de la industria vinícola en el sur. Refiriéndose a las bodegas de Chiclana de la Frontera en particular, realiza la siguiente descripción: “[…] sus características constructivas son: para las cubiertas se utiliza la teja plana o de tipo árabe y, en este siglo [siglo XX], la uralita; la disposición suele ser a dos aguas y, dependiendo de la época, se recurre a los entramados de madera o las estructuras metálicas. Para los pavimentos se utiliza la tierra prensada, la losa de barro o el ladrillo del mismo material y, posteriormente, los pavimentos corridos de cemento y el adoquinado; los muros son rectos, de gran altura y encalados y alojan vanos en arco rebajado, de medio punto y rectos abiertos en limpio; las estructuras de soporte suelen estar formadas por poderosos pilares de fábrica, reservándose la columna de fundición para los voladizos o pequeñas estancias”. En este sentido, destaca varias casas de vinos chiclaneras, entre ellas la de Bodegas Vélez.

Era común -explica Sobrino, especialista en arquitectura industrial de la Universidad de Sevilla– que en la arquitectura bodeguera se tirara de la nave a dos aguas, con cobertizos abiertos para el almacenaje, y “edificios-bloque para residencia de propietarios o de oficinas”. En la ruta de bodegas visitables de Chiclana, las Bodegas Vélez de la calle San Antonio constituyen una parada imprescindible para conocer un lugar cuya fundación se remonta a 1857, nada menos. Otro montañés, en este caso procedente de Cabuérniga (localidad cántabra encajada en el valle del Saja), fue quien viajó hasta tierras gaditanas para probar fortuna. Primero, dedicándose a la explotación comercial de tiendas comestibles y de bebidas en Cádiz, San Fernando y Jerez, donde empezó a regentar una bodega); posteriormente, inaugurando las Bodegas Vélez. El montañés en cuestión, fundador de la casa, era Juan Manuel García.

Sería a principios del siglo XX, sin embargo, cuando la casa experimentaría un gran impulso. Fue de la mano de José Vélez Sánchez, esposo de la única hija del fundador (y de origen cántabro, igualmente: en este caso, de Herrera de Ibio). Vélez Sánchez, entre 1910 y 1920, tomó las riendas de la empresa e hizo de ella una importante suministradora de vinos a toda la Bahía y la Sierra de Cádiz. Hoy la firma vinícola se asienta en 15.000 metros que se extienden por el centro de la ciudad. Es bodega, es taberna abierta al público, es sitio de peregrinación para enólogos y amantes del turismo relacionado con el vino, espacio para actividades diversas… Aquí se han realizado exposiciones de coches clásicos, donde se ha podido ver de cerca -por ejemplo- el Buick que perteneció a Lola Flores, utilizado en “Manolete” (2008) por Adrien Brody y Penélope Cruz.

Plantel de vinos

Pasar por Bodegas Vélez, en Chiclana, significa catar finos, olorosos, moscateles, amontillados, cream y, por supuesto, Pedro Ximénez. Blancos de mesa, tintos. Caldos de calidad contrastada, como el Fino Vélez, dorado pálido, de aroma suave y delicado, criado bajo velo de flor en botas de roble americano; seco y ligero al paladar. O la variedad de Fino Reguera, un poco más punzante. Ambarino y envejecido en su bota correspondiente, el Oloroso 1960 es un vino con cuerpo, mientras que el Amontillado Fino Vélez posee 17,5% de graduación para los sentidos (¡cuidado con él!). La bodega produce otros caldos de excepción, como son el Cajita Cream -dulce elaborado a partir del oloroso, aterciopelado al paladar-, o el Costa de la Luz, que rinde homenaje a la Bahía gaditana (suave, con esa dulzura de la uva Moscatel, tan inconfundible). Castillo de Sancti Petri no puede ser un vino más chiclanero: blanco de mesa, mezcla Palomino y moscateles verdes, es joven y afrutado, perfecto para degustar pescados y mariscos. Por su parte, la carne es la pareja ideal del tinto Almadraba de Sancti Petri (un vino rojo, juvenil y muy afrutado).

Lugar para brindis

Actualmente, como ocurre con otras instalaciones bodegueras de solera, Bodegas Vélez está muy volcada en la actividad hostelera que tiene que ver con los eventos. Así, desde 2013, la empresa de Chiclana Momento Andaluz Catering es la firma que explota la bodega como espacio gastronómico para bodas y reuniones sociales diversas. Su emplazamiento, en pleno Centro Histórico de la villa, lo convierte en lugar magnífico, poseedor de un regusto tan antiguo como elegante.

Address

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Calle San Antonio, 3, Chiclana

GPS:

36.422527, -6.145366999999965

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