Sancti Petri no es una urbanización de lujo. Sancti Petri es un poblado rodeado de mar y marismas, en pleno derrumbe, pero con una fascinante historia.
Justo al norte de la Playa de La Barrosa, quizá sea el punto con más encanto de la costa de Chiclana. Al fondo se ve el castillo de Sancti Petri, perenne a los años, punto mágico donde en verano se va a dormir el sol.
En el año 29 el consorcio almadrabero compra unos terrenos baldíos y yelmos a la familia Cañizares, entonces propietaria del terreno, por unas doscientas mil pesetas, y allá por el 43 se nombra alcalde del poblado a Rafael Rupoldo Rivera, con lo que pasa a ser pedanía de Chiclana.
Hacia el año 46 se empezaron a forjar los cimientos de las viviendas que albergarían a los almadraberos y chanqueros del atún, encargados de conservar, sazonar y sacar la mojama. De esta forma, Sancti Petri con su poblado almadrabero se convirtió en un núcleo de población con familias residentes durante todo el año, con su iglesia, un cine, un bar, su plaza, dos colegios para los hijos de los habitantes y temporeros,... y otras que venían de marzo a agosto, durante la temporada de pesca de los grandes peces.
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A finales de los años 60 el pescado comenzó a escasear, lo que unido a una pésima adminsitración por parte de los que hacian pocas fechas se habían heco cargo de su gestión, hizo que a finales de la temporada del 73 se disuelve el consorcio, con el consiguiente esparcimiento de las familias que allí moraban. Desde entonces, las casas, iglesia y tiendas se han ido deteriorando y ofrecen un aspecto desolador para los que allí vivieron, pero fascinante para los escasos visitantes que tienen la oportunidad de descubrirlo.
Se cede (por decreto de urgencia y por poco mas de 158 millones de pesetas) este poblado al ejercito que lo usa de zona de entrenamientos y que devuelve hace pocas fechas a costas, que está planteando la reconstrucción del mismo, pero sin posibilidad de edificar una zona residencial, pues tras la declaración de la zona como “zona marítima terrestre” la zona queda segregada de cualquier ordenamiento público.
En Sancti Petri se han rodado varias películas, como “La niña de la venta”, con Lola Flores y Manolo Caracol, donde se puede ver como era el poblado, como eran sus gentes (todos los extras que trabajaron en el rodaje eran de la zona), como era la Plaza Mayor, empedrada entonces, sin una sola piedra ahora.