Sancti Petri no es una urbanización de lujo. Sancti Petri es un poblado rodeado de mar y marismas, en pleno derrumbe, pero con una fascinante historia.
Sancti Petri es un antiguo poblado marinero situado al norte de la playa de La Barrosa, quizá el punto con más encanto de la costa chiclanera, y que por su abandono se encuentra en pleno derrumbe. Sin embargo, el poblado vuelve a ser uno de los referentes más importantes del municipio de Chiclana después de que haya sido aprobado el plan de usos que el Consistorio presentará ante Costas para que comiencen las obras de remodelación de lo que es considerado el mayor valor sociocultural y ambiental de la localidad.
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Este enclave es testigo de la historia reciente de Chiclana, pues en el año 1929 el consorcio almadrabero adquirió unos terrenos baldíos a la familia Cañizares. Hacia el año 1943, Rafael Rupoldo Rivera fue nombrado alcalde del poblado de Sancti Petri, con lo que pasó a formar parte de la pedanía de Chiclana. Pasados tres años, en 1946, se comenzaron a edificar los cimientos de las viviendas que ocuparían las familias dedicadas a la almadraba y el atún; de forma que Sancti Petri se configuró con un núcleo de población fija en la que sus habitantes comenzaron a construir edificios como dos colegios, una iglesia, un cine, un bar, una plaza, etc.
El esplendor del poblado comenzó a decrecer a partir de que la pesca escaseara a finales de los 60 y la mala gestión de la administración del espacio provocó en el año 1973 se disolviera el consorcio con la consecuente dispersión de las familias allí establecidas, para más tarde vender estos terrenos al ejército, que lo usaría como zona de entrenamientos durante un corto periodo de tiempo, tras esto, costas fue el encargado de este espacio el cual fue dejándose al abandono del pasar de los años.
Como dato curioso mencionar que este espacio ha servido como localización de películas tan tradicionales de la filmografía española como ‘La niña de la venta’, protagonizada por Lola Flores y Manolo Caracol, y en la cual se mostraba lo que eran sus gentes y el tipo de vida que allí reinaba.
Para la reedificación se eligió el proyecto ‘bosque pesquero’ propuesto en el concurso de ideas que sacó el ayuntamiento y que, actualmente, está recibiendo los últimos retoques y reestructuraciones para presentar el proyecto ante las administraciones y poder al fin ejecutar las esperadas obras de recuperación del entorno y nuevas construcciones.
El cometido principal que tiene la empresa de arquitectura ‘Bakpak Arquitectos’ es rehabilitar el entorno del poblado de Sancti Petri como baluarte de tradiciones locales y enclave natural sin olvidar, como no, el potencial turístico y comercial de la zona.
El concurso destacaba la necesidad de continuar con la horizontalidad de la arquitectura, erigiéndose como “un nuevo paisaje no natural pero construido con naturaleza en el corazón de la península, con lo que se proponer llenar vacíos con los árboles característicos de la zona, los pinos”. En este sentido, el proyecto elegido argumenta que su principal cometido es “devolver el sentido a la península, reinterpretando los valores arquitectónicos y espaciales del pasado. Retomando la sencillez de la arquitectura funcional y económica como valores del enclave”.
El proyecto ‘bosque pesquero’ incluye elementos arquitectónicos industriales, naves blancas de cubiertas inclinadas adosadas por un sistema de módulos creando perímetros cuadrangulares dispuestos en manzanas, construyendo poco y con edificaciones de rápida ejecución, lo cual disminuirá notablemente los costes y dará la posibilidad de ejecutar las obras en diferentes fases según las capacidades del momento. El objetivo es conseguir recrear el ambiente pesquero que un día fue el origen de este poblado, por lo que los materiales que se usarán será principalmente el ladrillo, la pintura blanca, madera de pino para recubrir las paredes interiores y las cubiertas de los edificios serán de cerámica vidriadas blancas.
Esta ambiciosa puesta en valor de la zona viene dada por la intención de convertir dicho espacio en referente y punto de encuentro para los habitantes de Chiclana, y hacer de la península un nuevo lugar de deleite a nivel nacional y náutico deportivo. Para los usos del poblado se han definido distintas áreas monotemáticas con un uso específico cada una, dejando ubicado el puerto pesquero en su emplazamiento natural y recuperando cuatro de las seis naves de viviendas que han podido ser conservadas. El espacio cultural se ubica próximo a la zona de pinares, haciendo uso del depósito de agua del poblado como mirador panorámico. Asimismo, las actividades náuticas y los dispositivos de socorrismo quedarán emplazados en la zona sur junto a la rampa del varadero. Por otra parte, el Club Náutico Sancti Petri continuaría en su lugar original y junto a él se creará el Club Náutico Caño Arcornocal. Cabe destacar la presencia hostelera en la zona, para la que se ha reservado el área de la península más impresionante, con una fachada orientada hacia el canal principal.
Para poder darle cabida a estos usos, la finalidad es mantener en activo las edificaciones existentes en el poblado, como puede ser la capilla, el depósito de agua, el particular edificio con torreón conocido como ‘casa del capitán’, las seis naves de viviendas temporales y algunas otras viviendas y naves, así como las oficinas de la APPA y las rampas del varadero.
El nuevo espacio se presenta como una zona peatonal y se pretende evitar en la medida de lo posible el tráfico rodado en la zona, con el fin de alcanzar los mejores índices de preservación natural. A la entrada del poblado se ubicará una zona de aparcamientos con capacidad para 360 vehículos y un área específica capaz de albergar a siete autobuses. En el interior del poblado se ubicarán cuatro pequeños espacios más de estacionamiento ubicados justamente en cada uno de los varaderos. Como curiosidad: en el interior del poblado no se harán diferenciaciones en el pavimento sobre carril bici o peatones, ya que ambos podrán circular libremente por su espacio. Otra de las posibilidades futuras que presenta el proyecto es el acceso a este enclave vía marítima.
Siguiendo esta línea, mención especial refiere la ausencia de barreras arquitectónicas con el objetivo de recuperar los valores paisajísticos y naturales, de modo que se podrá acceder a la zona de pinares y las playas de forma continuada sin tener que pasar por ningún paso o vía específica.
De todo el espacio del que dispone el poblado, tan solo un 17% será el utilizado para la edificación, lo cual supone aproximadamente la mitad de lo que en sus orígenes había. Cabe destacar que el uso comercial que se le dará a este espacio estará enfocado a productos íntimamente relacionados con el mar y el contexto de la península, incluyendo un mercado de pescado fresco de venta al por menor. En cuanto al ámbito cultural, el proyecto acogerá: