La ciudad de Chiclana, en sus cientos de años de historia, ha conjugado perfectamente las necesidades que han ido pidiendo las eventualidades de este lugar con el mantenimiento de un entorno civilizado y sostenible. Esta evolución ha sido amigable con unos palacetes y edificios históricos que pueblan la zona centro de la ciudad.
El complejo escultórico formado por una mezcla de edificios religiosos junto a las múltiples casas y edificios de uso civil y alguno de origen militar es cuidado, año tras año, por los gestores chiclaneros, si bien la historia de este complejo es prácticamente desconocido por parte de muchos coetáneos y visitantes.
Para facilitar la visita a nuestros mayores tesoros se creó en el VII Centenario una ruta que recorre hasta un total de 7 puntos, denominados como “Puntos Mágicos”. Caracterizados por la vistas panorámicas que ofrecen al visitante y por su importancia histórica, reflejados en unos bellos paneles informativos de granito en cada uno de estos puntos.
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Un lugar para observar toda la Bahía de Cádiz, históricamente ha sido, entre otras cosas: atalaya desde donde avisar de guerra, alarma o venida de barcos desde América. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico:
Colina de Santa Ana, molino, fortín, ermita y antigua atalaya desde la que se alertaba al pueblo de Chiclana de los ataques vikingos y moriscos. Rompiente del levante y del poniente, blanca paloma para los marcos de la mar, rosa de los vientos.
Este punto es de los mas románticos, ya que ofrece una perspectiva maravillosa de la mar donde se libró la “Batalla de Chiclana”. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico, junto a la cual se erige una estatua:
El 5 de Marzo de 1811 se libró aquí la “Batalla de Chiclana o de La Barrosa” contra el Imperio Napoleónico. Miles de soldados británicos, franceses, españoles, polacos y alemanes regaron con su sangre esta loma. Hoy, ya en un nuevo milenio, los descendientes de aquellos soldados conviven en una Europa y en paz.
Sin duda es el punto más mágico de todos, por su significación por su belleza y por su paisaje, ya que solo desde allí puede verse en los equinoccios de primavera y otoño al sol ocultarse justro detrás de la torre del Castillo de Sancti Petri. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico, además traducido al latín:
Caminante, desde aquí tus ojos contemplan hoy el mismo escenario que hace tres mil años contemplaron los fenicios y eligieron para construir su famoso Templo a Melkart (hoy Castillo de Sancti Petri). Tú disfrutas ahora de este espectáculo único que tanto los fenicios como Aníbal y Julio César pudieron ver al atardecer durante los equinoccios de primavera y otoño cuando el candente disco solar se ponía justo en la vertical del Santuario de Hércules antes de que, según sus creencias, se apagaran las aguas del Atlántico con estruendosos chirridos.
En la zona conocida como la Batería Colorá (Pinar de los Franceses, justo en la zona donde estuvieron las baterías francesas que sitiaban Cádiz) está este Punto Mágico. Desde allí puede divisarse parte del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, compuesto por esteros, salinas y marismas. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico:
De las salinas y esteros obtuvieron los chiclaneros, desde tiempo inmemorial, el pescado y la sal. Por esta inmensa red de caños llevó el Candray de Chiclana a los pueblos de la Bahía primero su aceite y luego su vino y los frutos y hortalizas de sus feraces huertas.
Camino a Conil, en un mirador sobre una colina, una vista sobre los campos de Chiclana. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico:
Nuestros románticos y marineros antepasados llamaron acertadamente a este lugar "Miralmar". La mar, la bahía, Chiclana y su campiña, todo un extenso horizonte puede otearse desde esta colina donde Paquiro tuvo sus viñas y la cañada nos lleva a las lagunas de Geli y Montellano y al "Cortijo del Inglés".
Con vistas a las zonas de La Banda y El Lugar, se vislumbran la colina del castillo en un lado, la parroquia Mayor, la colina de la Huerta del Rosario y la carretera de Medina, en la inmensidad del campo. Allí se ubica el Pozo de las Asomadas (o Pozo del Elegido) utilizado otrora como abrevadero del ganado que se intercambiaba con motivos de la Feria de San Antonio. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico:
Nuestro pasado agrícola tuvo aquí su tradicional Feria del Ganado. Los animales de carga se han trocado por vehículos a motor y los primitivos negocios agrícolas por modernas naves industriales. Pero hoy como ayer el serpenteante río Iro separa y une La Banda y El Lugar.
Junto a los depósitos de agua municipales, es un recuerdo viviente de la Chiclana de hace siglos, Chiclana de bosque mediterráneo, con preciosas copas verdes. Aquí reza la placa que marca el Punto Mágico:
Este mar de copas verdes que desde aquí contemplamos -pinares del Hierro y Claverán- era visión natural en toda la Chiclana antigua. Bosques de algarrobos, olivos, alcornoques, chaparros y encinas poblaban nuestro término por doquier.
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