Con la pérdida de Cuba y Filipinas, se consuma la caída definitiva del Imperio español. El chiclanero capitán Enrique de las Morenas y Fossi, después del paso por la Academia de Infantería y posteriormente paso a la reserva tras participar en las Guerras Carlistas, se reincorpora a las filas y mandó las fuerzas que defendieron hasta el último momento los dominios españoles en Filipinas, por lo que se le conoce popularmente como el héroe de la expedición de los últimos de Filipinas.
Tras la llegada a Filipinas con el cargo de Gobernador Civil y Militar del Distrito "el Príncipe", embarca hacia Baler donde tras una época corta de tranquilidad, su Teniente Saturnino Martín Cerezo y sus hombres recibe una emboscada por parte de los insurgentes filipinos.
Sitiados durante 337 días en la iglesia del pueblo filipino de Baler, el valeroso capitán y su tropa estaban aislados de las noticias ibéricas, por lo que no llegaron a enterarse de la derrota española, permaneciendo muchos meses en aquella difícil situación de aislamiento, sin rendirse ni deponer las armas, sufriendo grandes penalidades, creyendo que todavía defendían los dominios españoles.
La mayoría de los hombres, incluyendo el propio capitán Morenas y Fossi, murieron debilitados por el hambre y las enfermedades. El capitán Enrique de las Morenas y Fossi, ascendido en septiembre de 1899 a título póstumo al grado de Comandante muere el 22 de Noviembre de 1898, tan solo un mes más tarde del inicio del sitio, de la enfermedad conocida como beriberi.