El 12 de Febrero de 1873 se celebra una sesión extraordinaria del Cabildo, en la que se leyó la renuncia al trono del rey Amadeo de Saboya, ocurrida el día anterior. Tanto los concejales como el pueblo que asistía al acto gritaron vivas a la República, colocándose una bandera republicana en el balcón principal y formándose una manifestación por todo el pueblo, aclamando a la República.
Este nuevo intento revolucionario también acabaría pronto, pues a primeros de julio de 1873 se reunieron en el Ayuntamiento un representante del mando militar con los mayores contribuyentes de Chiclana, formando un nuevo Ayuntamiento y cortando de raíz cualquier iniciativa revolucionaria. El 19 de ese mismo mes, un numeroso grupo de partidarios de la República, armados, forzó al Ayuntamiento a declararse partidario de la República. Esa misma tarde el pueblo se reunió en asamblea, exigiendo la destitución del Ayuntamiento y formando un "comité de Salud Pública" que llevaría a cabo varias medidas en favor de los derechos que venían reclamando.
A pesar de este movimientos, los trabajadores menos favorecidos y los jornaleros del campo veían que sus aspiraciones de conseguir el reparto de tierras no se cumplían, y que su situación continuaba siendo la misma. Esto hizo que se fueran apartando de los programas políticos de la República y se inclinaron por el anarquismo.
El 3 de Enero de 1874, un militar, el general Pavía, termina con la República. A partir de entonces transcurre un largo periodo en España en el que dos grandes partidos, el conservador y el liberal, se reparten el poder, alternándose en el gobierno. En Chiclana siguió existiendo un movimiento obrero en favor de la distribución de tierras, la mejora de los salarios y la liberta de asociación.
Existen documentos de una unión de anarquista de Chiclana, con 25 asociados, en la "Unión de los Trabajadores del Campo", que fueron muy perseguidos en los años 1882 y 1883. Pero las clases dominantes practicaban un caciquismo que impedía cualquier mejora de los trabajadores. La situación incluso se agravó con las sequías que se produjeron entre los años 1892 y 1901, que provocaron mucho paro y sufrimiento entre el pueblo.
El siglo termina con importantes problemas económicos para Chiclana, puesto que afectaron a un elemento tradicional de la economía chiclanera: la viña. Los franceses, también grandes productores de vino, tuvieron que soportar una gran invasión de filoxera, que atacó sus viñas hasta el extremo de tener que importar nuestros mostos. Para atender este nuevo mercado, en Chiclana se sembraron nuevas viñas, pero en suelos peores, por lo que la calidad de la uva era menor que las tradicionales producidas en tierras de albariza, pero que a los franceses les resultaba más barata y por eso la preferían. El resultado fue que los antiguos viñistas tuvieron que vender sus tierras. Cuando Francia se recuperó de la filoxera, la plaga atacó a España, con lo que el mercado del vino, que sostenía en gran parte la economía de Chiclana, sufrió un duro revés. Esta crisis tuvo como resultado que los medianos propietarios de viñedos vendieron sus tierras a pequeños compradores. Este hecho vino a consolidar el típico minifundismo de Chiclana, fenómeno que no se dio en otras partes de nuestra provincia.