El auge del golf como práctica deportiva ha ido acompañado por una inversión que, desde los años ochenta, ha favorecido una economía basada en el turismo (que a su vez ha convertido el ‘green’ en un producto turístico de nivel). Si nos fijamos en los datos de la Real Federación Española de Golf, nuestro país contaba -en 2012- con 424 campos, 20 de ellos rústicos (es decir, aquellos cuyo impacto ecológico es menor, al adaptarse al entorno natural, debido a sus ‘greens’ de arena). Andalucía es la comunidad que ofrece mayor número de instalaciones para aficionados y profesionales del golf. Chiclana de la Frontera aporta, a este lado de la frontera y en la provincia gaditana en particular, al menos dos ‘golf courses’ de reconocido prestigio, a saber: el Club de Golf Campano y el Iberostar Novo Sancti Petri Golf Club. Ambos fueron pioneros en una villa que, con el desarrollo de la urbanización Novo Sancti Petri, vio emerger un turismo con especial predilección por el juego del golf. A orillas del Atlántico.

Dicen -quienes lo han practicado, y no necesariamente profesionales- que el golf engancha muchísimo. Tanto es así que elegir un destino en las inmediaciones de un buen campo puede convertir las vacaciones bien en un éxito sonado (o en un fracaso rotundo). Los experimentados no se la juegan, nunca mejor dicho, en este sentido. En el caso del Novo Sancti Petri, no solamente hay que tener en cuenta que posee la mayor concentración de cinco estrellas de la Costa de la Luz: es que, además, es una zona residencial de descanso, concebida por y para la práctica del golf. Con los pinares y las arenas de la tercera pista de la playa de La Barrosa a tiro de piedra.

La misma playa que puede contemplarse desde el hoyo 6 del Iberostar Novo Sancti Petri Golf Club (antiguamente, Club de Golf Novo Sancti Petri). Diseñado por el jugador de golf más grande de la historia -nuestro Severiano Ballesteros-, fue inaugurado en 1990. Espectacular desde sus inicios (con sus 27 hoyos), ha ido no obstante creciendo con el tiempo. Una década después de su apertura se completaron dos recorridos de 18 hoyos cada uno (que harían un total de 36 hoyos). Su estética es americana, y cuenta con abundante vegetación boscosa (pinos, lentiscos, alcornoques…); también con una fauna ornitológica muy interesante, que acompaña a cada jugador en su aventura diaria.

Hay, sin embargo, un campo de golf que es histórico, puesto que fue el primero que abrió sus puertas en Chiclana: hablamos del Club de Golf Campano. Su diseñador fue igualmente un lujo, si tenemos en cuenta su identidad: Robert Trent Jones, un clásico de este deporte. Jones fue uno de los arquitectos-diseñadores de campos de golf más exitosos del mundo. El Campano nació en 1985, fruto del empeño de la pequeña colonia británica asentada en lo que luego sería Novo Sancti Petri. Tiene 18 hoyos y un ‘green’ amable, con poco ‘rough’ (es decir, muy liso y regular).

Campos de golf en Chiclana

El Club de Golf La Estancia, obra de Alan Rijks, funciona desde 2004; Sancti Petri Hills Golf, en 2006. Este último es una creación de Manuel Piñero, uno de nuestros grandes campeones de golf (que dedicó sus esfuerzos a idear un campo de golf en Chiclana de recorrido sostenible). Ocho veces campeón de España, fue uno de los vicecapitanes del equipo europeo de la Ryder Cup en los años ochenta; su vida ha sido el golf, de ahí que a la hora de plantear el Sancti Petri Hills Golf lo hiciese con conocimiento de causa. Ubicado en la parte elevada de la playa de La Barrosa, se caracteriza por los desafíos técnicos de sus 18 hoyos, diseminados en amplios ‘greens’ que hacen de este campo un lugar de visita obligada para jugadores exigentes. Por su parte, La Estancia -localizado en la Colada de Fuenteamarga, es igualmente un referente para el turismo de golf en Chiclana: 18 hoyos altamente técnicos y divertidos repartidos en una extensión de 82 hectáreas para disfrute de amateurs y profesionales, sea cual sea su nivel.

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