Callejero de Chiclana

Conclusiones

Los nombres que hemos estudiado han sido otorgados a lo largo de la historia atendiendo a variados criterios. Así, hemos encontrado frecuentemente terminología popular: denominaciones costumbristas que pueden derivar de nombres de oficios, como “Del leñador”, “Empedrador”, “Cuchilleros” o “Los Obreros”; de nombres de elementos de la orografía de la calle, como “De la cuesta”, “Larga”, “Ancha”, “Del Cabezo”, “De las Cuevas”, “De la corredera”, “Albinas”, “Del Arroyuelo”, “De la gavia”, etc.; de elementos circunstanciales que en su día tuvieron presencia en la calle, como “Del Palmar”, “Del Almendral”, “Del romeral” o “Palmaretes”; de establecimientos situados en la calle en cuestión como “De la Botica”, “De la bodega”, “De la Aguardentería”, “Del Convento”, “Del Molino”, “De la carnicería”, “De las Huertas”, “Cuesta del Matadero” o “De las cantarerías”.

En segundo lugar denominaciones derivadas de terminología religiosa, ya sean nombres abstractos como “Del Bautismo”, “De las Amadas”, “De la Amargura” y “Ánimas” o concretos como santos, “San Pedro”, “San José”, “San Pablo”; vírgenes “Nuestra Señora de los Remedios”, “Virgen del Carmen”, “Virgen de Guía”; de religiosos como “Plaza del Obispo”, “Obispo Rancés” o “Padre Añeto”.

En tercer lugar, y sobre todo, nombres propios, ya sean de personajes nacionales de la política, “Plaza de Castelar”, “Mendizábal”, “Orense”, “General Varela”, “Malcampo”, “Espartero”, “Duque de la Torre”, etc.; o personajes locales, ya sean literatos “García Gutiérrez”; toreros “Montes”o “Plaza del Cándido”; maestros como “Paciano del Barco” y “Joaquín Santos”; políticos como “Francisco Ignacio” y “Santos Pérez”; o incluso chiclaneros fallecidos en su diario quehacer, como “Joaquín Arbolí” o “Teniente Briones”. También, dentro de este apartado de nombres propios, y como no podía ser de otra forma, encontramos “Hijos Predilectos” como “Martínez de Pinillos” o “Fernández Galindo” e “Hijos Adoptivos” como “Ramón Auñón”, “Rafael de la Viesca”, o “Juan José Espinosa San Martín”, que merecieron no sólo el título de “Hijo Adoptivo” o en su caso “Predilecto”, a causa de alguna ayuda o colaboración con el pueblo de Chiclana, sino que, en ocasiones, merecieron además el honor de ver su nombre rotulando alguna de las calles o plazas de Chiclana.

Y esto ocurre porque el chiclanero es generoso y agradecido y premia con la inmortalidad a los que en su día trabajaron por la causa de su pueblo.

Podemos apreciar que los cambios de nomenclatura a lo largo de la historia responden a tres razones concretas y generalizadas:

  1. Causas políticas, tendentes a rotular los nombres de personajes afines a las ideas políticas imperantes en el momento. Fundamentalmente ocurría esto en el cambio de Monarquía, por un lado a la República, ya sea en 1873 o 1931. O por otro a los gobiernos derivados de las Revoluciones, casos de la Gloriosa o la del Cuartel de San Gil.
  2. Nomenclatura impuesta por el Régimen político del Movimiento. En este sentido es altamente sintomático el acuerdo tomado por la corporación en fecha de 13 de Agosto de 1936 “La presidencia expuso que para dar cumplimiento a disposiciones emanadas del Gobierno Civil de esta provincia, se estaba en el caso de hacer desaparecer los rótulos de calles que existan, con rótulos o fechas conmemorativas alusivas a siniestros personajes del pasado régimen, sustituyéndolos por los antiguos que tuvieran hasta que por la Corporación se acuerde en definitiva sobre este extremo. La Gestora Municipal, acordó dar cumplimiento a la citada disposición en todas sus partes”.(206) Las consecuencias de este acuerdo quedan, en cierto modo, subsanadas con el acuerdo, tantas veces citado, de 25 de Octubre de 1984.
  3. Tendencia histórica a hacer desaparecer del callejero oficial los nombres populares de algunas calles, por un lado, y por otro los nombres de algunos “Hijos Adoptivos” o “Predilectos”. En el primero de los casos, algunos nombres han perdurado en la memoria del chiclanero, hasta el punto de ser conocidas estas vías por su nombre popular más que por el oficial (“La Gavia”, “Almendral”, “Carriles”, etc.). En el caso de los “Hijos Adoptivos” o “Predilectos”, nos encontramos con los ejemplos de “Ramón Auñón”, “Rafael de la Viesca”, “Leonardo Fernández Galindo” o “Juan José Espinosa San Martín”, nombrado “Hijo Adoptivo” de la Ciudad y condecorado con la Medalla de Oro de la misma, como agradecimiento a las diversas subvenciones que concedió a Chiclana con motivo de la triste inundación de Octubre de 1965.

A nuestra opinión, si exceptuamos las denominaciones de calles con nombres impuestos de una manera generalizada y arbitraria por el poder central establecido, el resto debe ser conservado para la memoria, es nuestra historia y el pueblo que no respeta su historia es un pueblo desagradecido. Conservemos por supuesto los nombres populares, esos nombres primitivos que se le dieron a las calles a causa de la costumbre de así nombrarla o por las características físicas que las hacían diferentes de las demás, pero rotulemos también, en un si se quiere llamar subtítulo o denominación histórica y paralela, los nombres de los que tanto hicieron por las cosas de nuestro pueblo. No se trata desde luego de conservarlos todos, pero sí las denominaciones de los que recibieron no sólo los honores de ver su nombre rotulado para la eternidad, sino que fueron distinguidos con el título de “Hijo Predilecto” o las denominaciones de los que un día acogimos como “Hijo Adoptivo”. Esta forma de proceder supondría no sólo una fuente de información para el curioso y el visitante, sino un testimonio de respeto a pasadas generaciones y por supuesto a las siguientes, a las que no privaríamos de los protagonistas de nuestra pasada y reciente historia.

Sería conveniente por tanto que se recuperaran en lo posible por un lado los nombres populares auténticos, los que tienen una trayectoria a lo largo de la historia y por los que los conoce el pueblo y por otro los que suponían honores para los protagonistas de nuestra historia, bien otorgando, de una manera progresiva, estos nombres a calles de nueva creación o cambiando los que realmente no significan nada, ni homenajean a nadie y que tanto proliferan en barriadas y urbanizaciones de reciente creación.

Creemos, ya para finalizar, que hemos conseguido lo que nos planteábamos en la introducción de este trabajo, un exhaustivo estudio de todas y cada una de las denominaciones de nuestras calles a lo largo de su historia desde 1700 y que los posibles lectores disfruten con el desarrollo y contenido de las páginas que ahora acaban, y estamos seguro de que será así por lo que hemos disfrutado nosotros mismos, con la investigación, con la redacción y sobre todo con las distintas sorpresas que nos hemos llevado mientras lo hacíamos, como son las de habernos sentido capaces de transcribir el anagrama del dintel de la casa de los Tenorio; descubrir que la calle “Álava” estaba dedicada a un héroe de la batalla de “Trafalgar”, que murió en nuestra localidad; haber descubierto los emplazamientos exactos de la plaza de toros y de la Casa Teatro de la localidad o el haber conseguido averiguar quién era el misterioso Obispo que yace delante del presbiterio de San Juan Bautista y un enorme etcétera de detalles curiosos que se ignoraban o mejor dicho ignorábamos nosotros antes de acometer este trabajo.

Sólo nos queda ser agradecidos con los que de alguna manera nos han facilitado algún dato puntual sobre calles, personajes o vecinos de la localidad. Gracias a D. Antonio Ortiz Avecilla, D. José Luis Aragón Panés, D. José Verdugo Saucedo, D. José Reyes Cabeza, D. José Tocino Sigüenza, D. Manuel Torres García, D. Manuel Piñero Lema, D. Juan Rodríguez Tenorio García, D. José Marchena Domínguez, D. Manuel Espada Butrón, D. Joaquín Muriano Ayán, D. José Raya Gómez, D. Juan Evangelista Martín Martín, D. Sergio Mateos Moreno, Señorita Paqui Narváez Gil y de una manera especial a Manuel Meléndez Jiménez, que no sólo soportó recorrerse varias veces Chiclana, sino que dictó como un auténtico profesional todas las lápidas conmemorativas que lucen en sus paredes.

Chiclana