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Barrio de la Constitución

Calle Fierro

02.16.10 | 2 Comentarios

Chiclana

Calle larga y popularísima del Barrio de la Constitución, aunque en su día perteneciera al del Niño Jesús. Tiene su comienzo en la calle “Corredera alta” y se forma, como otro eje de expansión del primitivo núcleo urbano que buscaba el asentamiento en las cercanías del río. En este caso se forma paralela a la actual “Arquillo del Reloj” buscando, al igual que ésta, en pronunciado descenso la fuente pública que se encontraba en las inmediaciones de la “Plaza de la Fuente”, actual “Plaza de España” en donde termina.

Está dividida en dos tramos, rectos ambos, pero que entre los dos forman un ángulo, a partir de la esquina de la calle “San Isidro”.

La primera denominación de la calle es Martín Esteban, que durará hasta finales del Siglo XIX, salvo un paréntesis de diez años, en recuerdo de D. Martín Esteban Blasco, presbítero de la Iglesia de San Juan Bautista y del que Domingo Bohórquez cita una noticia en un protocolo de Juan Cebada, n.º 295 en el que dice que D. Martín Mallén Espínola, en 1682, concedía libertad a “una esclava, María de la Concepción, de dieciocho años, por haber servido con toda fidelidad, asistencia, cuidado, cariño, amor y voluntad a mi tío, el licenciado Martín Esteban Blasco, presbítero y por haberlo solicitado en la cláusula de su testamento”.

A “Martín Esteban” lo sustituye en el callejero todo un personaje, D. Marcos del Hierro, Conde del Pinar, de origen francés, concretamente de Saint Malo, que arriba a Cádiz atraído por las posibilidades del comercio con América. En 1695 casó con una chiclanera, D.ª Juana Blasco de Aragón, con quien se estableció en la villa, en donde empleó los grandes beneficios de sus negocios en la adquisición de casas en las calles de “Martín Esteban” y “De la fuente” para la construcción de su casa principal.

En esta misma calle que nos ocupa compró también otras dos casas enfrente de su palacete con la intención de crear en ese espacio una plazoleta que diera mayor realce a la fachada de lo que hoy conocemos como casa palacio del Conde del Pinar. En 1732 fundó un mayorazgo a favor de su nieto D. Marcos Joseph del Hierro (ya que su hijo había fallecido en América), en el cual se recoge que en el caso de extinguirse su rama, su capital lo heredaran por partes iguales el Convento de San Agustín de Chiclana y el Hospitalito de Mujeres en Cádiz. Pues bien, en homenaje a D. Marcos del Hierro aparece en el Padrón de 1846 la calle rotulada por primera vez con el nombre de Fierro, que de las dos formas se podía encontrar escrito, pues en aquel tiempo, ambas grafías eran coetáneas (curiosamente para la calle se utiliza con “F”, “Fierro” y para el pinar de su propiedad y al que se refiere el título nobiliario con “H”, “Pinar de Hierro”, aunque de una manera popular, a la hora de nombrar la calle, no se utilice ni la “F”, ni la “H”, sino la “C” calle “Del Cierro”, sin duda una deformación fonética producida por el paso del tiempo).

Final de calle “Fierro”, en su confluencia con la “Plaza de España”. En el centro, el majestuoso aspecto de la casa palacio del “Conde del Pinar”.

Final de calle “Fierro”, en su confluencia con la “Plaza de España”. En el centro, el majestuoso aspecto de la casa palacio del “Conde del Pinar”.

En el Padrón Municipal de Habitantes del año 1850 aparece por última vez la nomenclatura “Fierro”, con lo que, como hemos señalado antes, sólo estuvo vigente de una manera oficial una decena de años, aunque en el sentir del pueblo siguiera llamándose “Fierro” o su errónea “Del Cierro” hasta nuestros días.

En el Padrón de 1855 volvemos a encontrar la nomenclatura de “Martín Esteban”, el presbítero al que había sustituido “Fierro” y que permanecerá hasta el Padrón de 1887 en el que aparece nominada la calle con el nombre de Independencia para rendir honores a los protagonistas de la llamada Guerra de la Independencia, que tuvo lugar en España entre los años 1808 y 1814.

Guerra contra los franceses que supuso una sorpresa para Napoleón, quien creyó que en España, al igual que en el resto de Europa, sólo tendría que luchar contra el ejército, pero se encontró con una nación entera en armas dispuesta a luchar por su independencia. El punto de partida de la guerra fue el alzamiento del pueblo de Madrid el 2 de Mayo de 1808. Napoleón había llamado a Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando obteniendo de ambos la abdicación en su favor, cosa que el pueblo no estaba dispuesto a permitir. La noticia de esta sublevación promovió el levantamiento de toda España. Todos tomaron las armas y pelearon, unos en el ejército, que se sublevó también, y otros en guerrillas. Con estos elementos causaron las dos primeras derrotas de los franceses, en el Bruch y en Bailén. Posteriormente los ingleses se aliaron con los españoles y tras sucesivas victorias lograron desplazar hacia el norte a los franceses hasta que consiguieron desalojarlos de Pamplona y con ello de España.

Esta denominación de “Independencia” permaneció hasta el 4 de Diciembre de 1896 en que se cambió por la de Ramón Auñón, que, junto a D. Rafael de la Viesca, fue nombrado “Hijo adoptivo de la Ciudad de Chiclana” por los motivos ya relatados en la reseña del Sr. de la Viesca, en virtud del punto cuarto de la Sesión de Pleno de dicho día.

Este “Hijo adoptivo de Chiclana”, D. Ramón Auñón, mantuvo su calle hasta la llegada de la II República, concretamente hasta el 18 de junio de 1931, cuando a petición de D. Antonio García de los Reyes, entre otros cambios de denominaciones, se procede al de “Ramón Auñón” por Cayetano del Toro, en homenaje a la labor ejercida, tanto profesional, como social, por D. Cayetano del Toro y Quartillers.

Uno de los deportistas más conocidos de Chiclana pasó su infancia en esta calle de “Cayetano del Toro”, el futbolista D. Juan José Soriano Sánchez (Chiclana, 1943), un jugador que siempre destacó por su gran pundonor en los terrenos de juego. Destacó en el C. D. Chiclanero, en el que debutó siendo aún juvenil, lo que le llevó a ingresar en el Balón de Cádiz y posteriormente en el Cádiz C. de F. al que perteneció durante once temporadas ocupando la demarcación de lateral izquierdo. Jugó también en el C. D. San Fernando y Chiclana C. de F. y en el Benalup, equipo en el que “colgó las botas”. Está en posesión de la Insignia de oro de Chiclana, que le fue entregada por sus muchos méritos junto al torero D. Emilio Oliva Fornell.

“De nuevo hizo uso de la palabra Don Carlos Bertón para destacar los méritos que concurren en dos convecinos que en facetas tan distintas como los toros y el fútbol han destacado: el pundonoroso Emilio Oliva, en las lides taurinas, y el también pundonoroso Juan Soriano, en las balompédicas; considerando a los dos merecedores del sencillo homenaje que era imponerles la insignia de solapa con el escudo heráldico de la población donde nacieron y rogando finalmente del Excmo. Sr. Gobernador Civil que fuera quien lo hiciera, acudiendo ambos galardonados a los que D. Antolín de Santiago prendió las insignias entre los aplausos de todos”.

Su apellido, junto al nombre del también futbolista chiclanero D. Manuel Muñoz Ramírez “Manolito”, da nombre a la Peña Cadista de Chiclana. Por acuerdo de 25 de Octubre de 1984 y en su apartado D) “Recuperan su nombre popular” la calle “Cayetano del Toro” pasa nuevamente a ser rotulada después de ciento treinta años como “Fierro”, su nombre más popular y como era conocida por todas las capas sociales de Chiclana.

Guardacantón Chiclana

Guardacantón Chiclana. Guardacantón en la esquina de las calles “Fierro” y “Cristóbal Colón”. En el mismo puede leerse “CRISTÓBAL COLÓN Y AUÑÓN”

Esta calle “Fierro” dispone de un elemento poco utilizado en el resto de las calles chiclaneras, nos referimos a los guardacantones de fundición en las esquinas. Concretamente se aprecian tres, dos en su inicio, en ambas esquinas con “Corredera alta” y un tercero en la esquina con “Cristóbal Colón”.

Ahora bien esta calle “Fierro” no quedaría completa si no se hiciera un recuerdo a una entidad deportiva que durante muchísimos años estuviera enclavada en esta calle y que paseara el nombre de Chiclana por tantísimas poblaciones vecinas y no tan vecinas. Justamente situado frente al palacete del Conde del Pinar, el “Moto-Club Chiclanero”. Fue fundado en 1967 realizando, además de renombradas excursiones, numerosísimas pruebas de motocross, de trial, o de gynkana. Entre sus socios cabe recordar a dos de los enormes motores de la entrañable entidad, su presidente D. Manuel Torres García (Chiclana, 1942), polifacético “hombre de Chiclana”, que incluso fue hasta aspirante a torero “con dieciocho años cambié los trabajos en bares por un empleo en una fábrica de tresillos, … Esta empresa financió mi actuación como becerrista, llegando a actuar en las plazas de toros de San Fernando, Barbate, Conil, Huércal de Yeltes y otras de Salamanca”. Y D. José García Navarro, otro chiclanero de pro, que fue secretario de la entidad desde su fundación y que fuera premiado en Madrid con la medalla de bronce al mérito motociclista.

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