Callejero de Chiclana

Introducción

En esta obra no pretendemos que se admire su valor literario, ni mucho menos el estético, nuestros dos únicos propósitos y, tal vez, únicos deseos son, en primer lugar que su lectura deje en la mente del lector el recuerdo del pasado a través de sus calles. En este sentido, la ciudad no es sino el conjunto de sus calles y plazas. Calles y plazas que reflejan el espíritu, la riqueza, la nobleza y la grandeza de una ciudad. La grandeza de una villa que en tiempos pasados asombraba a sus visitantes de tal manera que decidían pasar su días de asueto entre ellas, edificando en algunos casos sus viviendas a modo de segunda residencia y en otros como casa fija. La nobleza de una sociedad que dejó sobre los dinteles de las portadas de sus casas sus escudos heráldicos como símbolo en piedra de su alcurnia y linaje. La riqueza de esa nueva burguesía gaditana que llenó las calles de Chiclana de casas solariegas, palacetes y demás edificios de magníficas y lujosas fachadas, amén de su impagable colaboración en la construcción y sustento de algún que otro convento. Y por fin el espíritu de sus habitantes, el ánimo del chiclanero, el que ha levantado con su esfuerzo esas calles y que con el tiempo, triunfando en alguna disciplina de la vida, ha conseguido que su nombre rotule alguna de ellas. De esta forma hemos querido descubrir y desenterrar del olvido, y por qué no de la ignorancia, el tipismo, la belleza, la sonoridad, los honores… en suma, el tesoro que supone o debe suponer lo más importante que tienen las ciudades, sus arterias, sus calles, su recorrido, su extensión, sus edificios, los personajes que los habitan, sus monumentos, sus placas honoríficas y por supuesto los nombres que las rotulan y que las han rotulado a lo largo de la historia y, por consiguiente las biografías o, mejor dicho, apuntes biográficos de los personajes que en su día merecieron ser homenajeados con la sana intención de hacer su nombre inmortal.

En Chiclana, antes villa y después ciudad, se han dado nombres y denominaciones populares que han ido sustituyéndose a través del tiempo. Nombres de toda la vida y nombres pasajeros. Denominaciones que surgen del acervo popular y denominaciones impuestas. Calles que han mantenido toda su historia la misma denominación y otras que han sido protagonistas de innumerables cambios. Calles que han tenido la misma denominación en las mismas fechas a causa de la principal característica de Chiclana, su división territorial en dos grandes zonas, “El Lugar” y “La Banda”, dos grandes zonas, que no barrios, en las que queda dividido su territorio por el río que la atraviesa, el Río Iro, que es quien a la postre da nombre a estas dos grandes zonas a las que nos referimos. Según el Diccionario de la Lengua Española (1) de la Real Academia “Lugar” significa en su tercera acepción, Ciudad, Villa o Aldea. Chiclana se asienta en la orilla izquierda del río, esa zona es, en aquella época, la aldea, posterior villa, en suma “El Lugar” tal y como lo define el diccionario. Por otro lado, “Banda”, tanto el diccionario de la Academia, como el Diccionario de uso del Español (2) de María Moliner, en una de sus acepciones significa “Lado”, ejemplificando ambos diccionarios, precisamente con la misma frase “de la banda de acá del río”. De una manera evidente, en la época en la que comienza a construirse en la zona de la banda, “la banda de acá del río” era “El Lugar” y, lógicamente, la zona que comienza a construirse sería “la banda de allá” o preferiblemente “la otra banda del río”. Estas dos acepciones que se utilizaban para referirse a las dos grandes zonas, “El Lugar” y “La otra banda del río” conviven hasta la fecha con el lógico desgaste léxico producido por un lado por el tiempo y por otro por la economía del lenguaje. Así, pronto perdería “del río” quedando “la otra banda” y seguidamente perdería “otra”, quedando el actual “La Banda” para referirse a toda la extensión de terreno que ocupa la parte derecha del cauce del río, en contraposición a “El Lugar”, que como ya hemos dicho, ocupa la izquierda.

Creemos necesaria la elaboración de este trabajo, por un lado a causa del desconocimiento de gran parte de la población de la situación de algunas calles, de plazas, del significado de su denominación o del mayor o menor mérito de los personajes para ver rotuladas las esquinas con su nombre. Por otro lado, a causa de la inexistencia de una publicación exclusiva sobre el mismo tema. Es cierto que en algunas publicaciones periódicas (3) se han hecho intentos esporádicos de acercarnos a un callejero histórico, pero que en algunos casos adolecían de rigor investigador y en otros se trataba de una descripción excesivamente somera, actual y basada en lo anecdótico. Por supuesto que en éstos a los que nos referimos nunca se llegó a completar ni una cuarta parte del callejero histórico de la ciudad, repitiéndose unos y otros siempre en las mismas vías.

La metodología de este trabajo se va a centrar en la descripción de la nomenclatura exacta, rigurosa y completa de las calles de la población desde 1700, desde el siglo XVIII, que es la época desde la que existen Censos de población y Padrones vecinales en el Archivo Municipal de Chiclana de la Frontera. Aunque de algunas calles también ofrecemos datos de épocas anteriores y que hemos localizado en otros documentos que no son los Padrones.

Evidentemente no todas las calles existentes en el callejero actual de Chiclana podrán ser tratadas en este trabajo, sólo las que pertenecen al núcleo urbano histórico. Para ello hemos querido centrar el estudio en el núcleo urbano existente entre 1846, año en el que la extensión de Chiclana se divide en barrios y 1930, año en el que las distintas demarcaciones pasan a ser denominadas distritos en vez de aquéllos.

Chiclana quedó dividida en 1846 en ocho barrios, seis pertenecientes a la zona de “El Lugar”, Barrio de San Alejandro, aglutinado alrededor de la capilla del Hospicio de San Alejandro, Barrio del Niño Jesús, alrededor de la capilla del Hospital del Niño Jesús, Barrio de la Constitución o de San Telmo, alrededor de la Iglesia de San Telmo, Barrio de San Juan Bautista, alrededor de la Iglesia de San Juan Bautista, Barrio del Santo Cristo, en las inmediaciones de la Iglesia del Santo Cristo y Barrio de La Imagen, alrededor de la Iglesia de Jesús Nazareno y dos barrios más en la zona de “La Banda”, Barrio del Carmen alrededor de la desaparecida ermita del Carmen y el Barrio de San Sebastián aglutinado alrededor de la Iglesia de San Sebastián.

Calles y plazas de Chiclana de la Frontera, que ojalá sirva este trabajo para ilustrar al lector y para rendiros la pleitesía y el sincero homenaje que realmente merecéis.

Chiclana