No existe la Denominación de Origen "Vino de Chiclana" pero los productores locales están intentando que sus bodegas puedan, algún día, enmarcarse bajo un mismo sello, un sello chiclanero, sin perder su "exportación" a las bodegas jerezanas.
En la actualidad, muchas de las bodegas chiclaneras están enmarcadas en la denominada Ruta del Vino y Brandy del Marco de Jerez. Apenas hace tres décadas, las tierras de labranza chiclaneras estaban atestadas de viñas que atraían a decenas de vendimiadores cuando Septiembre alboreaba. Las bodegas abundaban en la ciudad y los vinos contaban con un prestigio sumo a nivel nacional e internacional. Pero el empujón del mundo inmobiliario se ha ido paulatinamente comiendo el terreno de las viñas. Aun así, las bodegas que quedan en la ciudad están haciendo un excelente trabajo para recuperar esa excelente cultura vitivinícola.
El vino de Chiclana, de los mejores exponentes de la cultura gastronómica de la ciudad, fruto de esa tradición vitivinícola, es el perfecto maridaje para los pescados y chacinas. En las bodegas existentes en la actualidad se crían vinos moscateles, amontillados, finos y olorosos de gran calidad como resultado de el buen trabajo realizado desde hace años.
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Los tres artes de la vendimia: cortador, pisador y vendimiador han ido pasando de generación en generación de bodegueros chiclaneros haciendo lo que mejor saben: cuidar la cosecha y mejorar la uva.
Obligado en su visita a Chiclana una asistencia a alguna de las bodegas.